La mascota de la discordia

Ahora con mente fresca, pues mis gallos espirituanos terminaron su faena en esta Serie Nacional de Beisbol, (SNB) me embullo y comparto con ustedes sobre un tema recurrente por estos lares: la que hemos llamado la mascota de la discordia.

Tal parece que fue Eris quien, de la misma forma en que lanzó la famosa manzana, según cuenta la mitología griega, se embulló y dejo caer la necesidad de una mascota para el equipo villaclareño, sembrando la disputa en estas tierras.

Como parte del espectáculo atlético varias disciplinas deportivas utilizan mascotas, porristas, estandartes, etc. El beisbol no está exepto de estas originales iniciativas y poco a poco las cuatro mascotas originales (alacranes, leones, elefantes, etc.) se fueron multiplicando hasta convertirse en un zoológico: tigres, leones, elefantes, gallos, cachorros, avispas, alazanes, cocodrilos, toros, etc., custodiado por indios, piratas, leñadores, vegueros… en fin, el ingenio popular hecho mascota.

No creo que exista una provincia en Cuba donde con más pasión, desenfreno y fanatismo se haya armado un debate tan intenso (el cual no ha terminado) sobre cuál o cuáles debían ser las mascotas que animaran a los parciales.

La génesis

Es difícil decir en qué punto comenzaron los aficionados, prensa provincial y nacional, los de dentro y los de fuera de la provincia y de Cuba, la bronca por la mascota. La peña de los leopardos defendía al felino por encima de la propuesta de azucareros y naranjas, rememorando los famosos Leopardos de Santa Clara que en la década del XX brillaron en nuestra pelota e intentando beber de esa fuente, apostaron por la victoria.

Por su parte, los defensores de los azucareros, otrora nombre de los equipos villareños, enunciaban como principio la tradición cañera de la región y lo arraigado de tan dulce título en el imaginario beisbolero. El central que muele cuando el local anota les sirvió como fortaleza.

Atrincherados en la tercera cuerda se situaron los que defendían lo naranja, ya fuera por el color del uniforme, el carácter citrícola de determinadas regiones de la provincia o la famosa naranjita de Yuri, que aún hoy nos saluda sonriente en el Sandino.

Válidas todas y con la gracia villaclareña de no querer perder ni a las postalitas, el zafarrancho tomaba vuelo y los argumentos afirmados o rebatidos fueron caldeando los ánimos: que si en Villa Clara no hay leopardos (en Ciego tampoco hay muchos tigres), que si es difícil imaginarse un central de mascota, (pregúntenle como hicieron los mayabequenses a su huracán) que si entre ciclones y lluvias ya no hay ni naranjas; en fin, entre lo que la mascota iba y venía, el Augusto Cesar Sandino seguía sin nadie que lo alegrara.

Cada parte tenía su fanaticada e incluso había quien daba la solución salomónica: un leopardo naranja azucarero. ¡Ay mi madre! Otros más audaces proponían que llevara en una mano una mocha ¿la de melaíto? y una naranja en la otra.

Los caricaturistas se han sumado a la discusión. Autor: LAZ

Al que no quiere mascota se le dan tres tazas

Ante la inminente necesidad del personaje en cuestión, pues ya se acercaba la semifinal a tierra de Marta Abreu y con la emoción de la barrida en casa del gallo, se anunció el estreno de la mascota el 7 de enero.

En la fecha fijada se lanzó al terreno un leopardo que si bien alegró a casi todos en el estadio, a azucareros y naranjas no le hizo mucha gracia. El raro espécimen no guardaba mucha relación con sus semejantes: hocico rosado, una mezcla de perro y lobo en el rostro, una piel de cartera elegante, etc. Raro pero funcional, y al final de la noche ganaba Villa Clara y salía airoso el leopardo.

Más allá de la factura extranjera, pues según he oído fue comprado en Asía, (a lo mejor los leopardos asiáticos son así de extraños) el felino saltó, corrió, se fotografió con los aficionados a la vista de todos. Los encarnizados debates que llegaron a ser ofensivos en ocasiones, tomaron fuerza y fue tanta, que dos días después y ante el empuje de ciertos personajes y para que no se formara el espíritu separatista, pecaron de complacientes.

El espectáculo que se vio en el último juego de la semifinal fue barroco: tres mascotas recibieron y alentaron a los villaclareños al inicio del juego. Al susodicho leopardo, se le sumó un elefante cienfueguero que llegó un poco tarde a la fiesta para apoyar al sureño César Prieto y una especie de central azucarero que parecía más una urna eleccionaria o una taquilla de beca, que una Industria.

¿Era necesario dos mascotas? ¿Había que forzar la aparición casi rústica del central para calmar los anónimos de narradores y aficionados? ¿Qué pasó con la ciudad naranja?

En su primera aparición el leopardo azucarero agradó a casi todos en el Sandino. Foto: Tomado de Vanguardia.

Habemus mascota

Más allá de berrinches, peleas y discusiones por los medios, debemos destacar el paso de avance que ha dado la afición con la nueva mascota. Creo que no era la única provincia sin mascota, pues no recuerdo haber visto en vivo, no en carteles, el toro de Camagüey. No obstante Villa Clara ya tiene la suya.

¿Son incompatibles los tres poderes: ? No. Las Tunas tiene dos mascotas vivitas y coleando: un castor gris vestido de leñador y un leñador verde y colora’o con capa de superhéroe, y no pasa nada. Los leones capitalinos, cabezones y flacos, son azules y a nadie se le ocurriría poner a una giraldilla a pesar de que si está en la tipografía. Ciego de Ávila tiene un tigre cómicamente panzudo y otro que da zarpazos desde la altura, y tampoco se acaba el mundo.

Mi solución: Dejar solamente al leopardo, el cual será querido por los niños, y que complete la trilogía de felinos. Darle más vida al central (aunque no es la provincia que más azúcar produce en Cuba, pues es Las Tunas) como se hizo en la semifinal, moliendo, con una sirena, pitando cuando el equipo anota. Por último, no deben desechar lo naranja, bien sea el color del humo, la pintura del estadio, la vestimenta de la afición, etc., pero presente siempre en el espectáculo.

¿Qué tu crees?

Sobre El observador 122 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

3 Comentarios

  1. Hay una enorme crisis de identidad en la pelota y mucha IMPROVISACION y poco conocimiento de la historia. Industriales salio de la rima de la palabra Almendares, y mantuvo color y letras gótica, pero de buenas a primeras agarraron al leon del Habana. Ciego nunca tuvo que ver con los Tigres, fue apenas un mote un tanto chovinista cuando aun ni siquiera habian ganado un play off (tal vez para subir autoestima) y con Villa Clara pasó algo parecido. Todavia se confunde un sustantivo con un adjetivo, pues «naranja» es la forma incorrecta de llamarle al color anaranjado (lo cual se convierte en sinecdoque), y si alguna vez se le puso Azucareros fue por el año de la industrialización y esa ola de llamarle a los equipo por ramas economicas. Azucareros fue un gran equipo, pero no es lo mismo que Villa Clara, tampoco tiene TAAAL tradicion cañera si nunca han sido la provincia de más granmdes centrales, ni la que mas produce caña, pero de manera unilateral, y valiendose de la influencia de los medios de comunicacion algunas voces patentaron los de los azucareros del centro para la Serie del Caribe para tapar lo de los leopardo, que es en verdad el símbolo que le cabe por la gloriosa historia (mutilada, desconocida, obviada y muy prejuiciada) de los años 20. Lo del centralito fue en EXTREMO RIDICULO.

  2. Detrás del leopardo al parecer hay una novela que tiene de todo, no quisiera darle crédito a lo que se comenta, pero pienso que no es tiempo de que algunas personas o personajes se rasguen las vestiduras por la procedencia del felino (que según las propias redes sociales no es de Asia de donde vino, aun cuando se haya fabricad allá). Ahora, lo del central en franca oposición al leopardo fue una oda a la ridiculez. Con esos truenos y el resto de las cosas que se han llevado y traído, de las cuales… ni hablar del peluquín… quién duerme???

  3. Me gusta la naranja, cual es el problema para q no sea asi? Pq tiene q ser un animal?
    Si seguimos con esta falta de flexibilidad nos iremos a la m… ya ustedes saben donde

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