¿Le gustaba a José Martí la pelota?

Mucho se ha hablado sobre los múltiples temas sobre los cuales trató el Apóstol en su extensa obra periodística. Al iniciar el mes de mayo tocamos una puerta deportiva y respondemos a la siguiente interrogante. ¿Le gustaba a José Martí la pelota?

Durante sus largas estancias en los Estados Unidos, el más universal de los cubanos advirtió los principios del juego de las bolas y los strikes en la urbe neoyorquina. En sus cartas dirigidas al periódico La Nación expuso muchos de sus criterios sobre los juegos de pelota, como el mismo los llamaba. Pero eran juegos de pelota con apellidos: de pie, de jardín o simplemente pelota.

Veamos las siguientes descripciones del fútbol, el cual siempre le resultó un juego brutal y violento:

Nueva York, 27 de noviembre de 1884
Señor Director de La Nación:

Debajo de mis ventanas pasa ahora, en una ambulancia, en trozos unidos apenas por un resto de ánima, el capitán de uno de los bandos de jugadores de pelota de pies. Dicen que el juego ha sido cosa horrible. Era en arena abierta, como en Roma. Luchaban: como Oxford y Cambridge en Inglaterra, los dos colegíos afamados, Yale y Princeton.

Nueva York, 28 de noviembre de 1890
Señor Director de La Nación:

Allá van, y aIIá iremos por la tarde, a ver cómo juegan la pelota de pie, a rodillazos y cabezadas, ante un circo de veinte mil vociferadores, los once estudiantes de Princeton, amarillos y negros, contra los estudiantes de Yale, los once azules.

Al bádminton también dedicó un espacio en sus crónicas:

Nueva York, Agosto 22 de 1888
Señor Director de La Nación:
Las madres ricas de Newport, la ciudad de los palacios de verano, dan fiestas sonadas para sacar a sociedad sus hijas, o distraen, en banquetes donde las servilletas van ceñidas con anillos de oro que dicen “Mizpah” en piedras preciosas, la emoción del torneo de la tarde, entre hijos de millones, para ver quién lanzaba por el aire con mano más segura la pelota de jardín, coronada-como los siboneyes-con cresta de plumas;

Martí cronista beisbolero

Para comenzar la escabrosa tarea de probar los gustos deportivos del maestro de todos los cubanos, es importante leer su primera mención al juego de beisbol:

Nueva York, Julio 8 de 1883
Señor Director de La Nación:

Mes de junio, mes de ceremonias de colegios; de carreras de caballos; de regatas de botes y buquecillos de paseo; de lances de pelotas y boliches; de probar, en improvisados campamentos, el peso de las armas de la guerra, y el sabor de los manjares de batalla.

Advierte Martí que la pelota es un deporte de temporada y que al igual que otros entretenimientos de moda, como las regatas de botes y las carreras, aparece en determinadas épocas del año.

El siguiente fragmento muestra el primer reproche que hace el cubano vinculado con el juego, precisamente en junio. Muchas personas manifiesta que Martí era un detractor del beisbol, realmente lo que critica el pensador son las actitudes de las personas encargadas de la educación de los niños y otras conductas impropias. Constituye la pelota, como las pistolas o los cigarros, una distracción que los aleja de los deberes escolares.

Nueva York, Junio 7 de 1884
Señor Director de La Noción:
Los niños que en Nueva York gustan más de pelotas y pistolas que de libros, porque en las escuelas las maestras que no ven en la enseñanza su carrera definitiva, no les enseñan de modo que el estudio los ocupe y enamore,- (…) o se entran a la callada, a escondidas de la policía, en un patio a jugar a la pelota, o salen de las cigarrerías, que por esta maldad debieran ser tapiadas con el cigarrero adentro, ostentando en los labios sin bozo, encendidos pitillos.

Al siguiente año, con mayor conocimiento del juego, Martí se interesa por otros elementos de la pelota y descubre, quizás sin querer, un clásico: New York contra Chicago. Nos comenta sobre el salario de los peloteros y determinadas cualidades de estos a la defensa.

Las críticas vinculadas al juego aumentan, pues todo lo que aleje al hombre de su naturaleza misericordiosa, todo lo que embrutezca y prive al ingenio de su primacía sobre la fuerza es censurado por José Martí. A pesar de que lo llama juego desgraciado y monótono, no odia el Apóstol la pelota solamente, los principales entretenimientos neoyorquinos sufren también sus críticas.

Nueva York, Agosto 8 de 1887
Señor Director de El Partido Liberal:
(…) ya de jugadores de pelota, que es juego desgraciado y monótono que perturba el juicio, y como todos los demás, como las regatas, como los pugilatos, como las carreras, como cuanto estimula la curiosidad, las apuestas, y el amor natural del hombre a lo sobresaliente, aun en la fuerza física y el crimen, privan aquí tanto en verano, que para dar cuenta de quién recorrió el cuadro más veces o tomó los periódicos de nota al oscurecer, una edición extraordinaria.

De la anterior cita es importante destacar dos aspectos: comprende Martí el papel de la prensa en la divulgación de los resultados y advierte sobre los negocios ilegales vinculados al deporte. Destaca además que son tantas las ganancias y tan ávidos están los lectores de información sobre los resultados que sacan los periódicos ediciones extraordinarias.

El decisivo año 1888, ¿le gustaba a Martí el beisbol?

De nuevo junio, y otra vez José Martí con nuevos detalles sobre este juego. Aunque el propósito de la crónica es reflexionar sobre política, tienen un lugar en su escrito las líneas dedicadas al beisbol.

Nueva York, Junio 28 de 1888
Señor Director de La Nación:
Ni los juegos de pelota han interesado tanto este año, aunque hay peloteros que han dejado la universidad para pelotear como oficio, porque como abogados o médicos, los pesos serían pocos y les costarían mucho trabajo, mientras que por su firmeza para recibir la bola de lejos, o la habilidad para echarla de un macanazo a tal distancia que pueda, mientras la devuelven, dar la vuelta el macanero a las cuatro esquinas del cuadrado en que están los jugadores, no sólo gana fama en la nación, enamorada de los héroes de la pelota, y aplausos de las mujeres muy entendidas en el Juego,- sino sueldos enormes, tanto que muchos peloteadores de éstos reciben por sus dos meses de trabajo, más paga que un director de banco, o regente de universidad, o secretario de un departamento en Washington.

El anterior fragmento merece todos los elogios que podamos tributarle. Sencillamente Martí comprende un fenómeno que se ha mantenido hasta nuestra actualidad: la dicotomía entre el trabajo intelectual y el físico. Describe como los peloteros ganan más dinero por sus habilidades defensivas u ofensivas que directores, secretarios, médicos o abogados. Por cierto, aunque no es un hecho probado totalmente, con esta crónica Martí pudo haber sido el primer cubano en darle un nombre al conocidísimo batazo de cuatro esquinas. Macanazo denominó al batazo de vuelta completa y macanero a su afortunado autor.

No obstante, un mes después por las palabras del maestro nos damos cuenta que el tema de la violencia y las apuestas, en los juegos de pelota y otros deportes fue motivo de suspensiones en las propias universidades que los organizaban. En septiembre de 1888 Martí escribe esta aleccionadora crónica de la cual les ofrecemos un fragmento:

Nueva York, septiembre 24 de 1888
Señor Director de La Nación:
Vuelven al sur las golondrinas, a su desnudez los árboles, y a las ciudades los viajeros. Con septiembre vienen las hojas amarillas, los juegos de pelota, las regatas de yacht las carreras de caballos, la fogata de leños en la chimenea, para echar del aire de la casa las primeras humedades, (…) Sólo que este año los estudiantes están enojados, porque, tanto había crecido entre ellos estos cursos pasados, so capa de ejercicio físico, la práctica de lo más animal del hombre, con detrimento de lo más bello, que las universidades acordaron prohibir las regatas de río y juego de pelota, que eran ya ocupación mayor de los colegios, y asunto de apuestas y disputas, que los tenían sin sosiego todo el año.

La siguiente crónica no apareció recogida en las primeras ediciones martianas de sus obras completas. En el Economista Americano, de Nueva York, correspondiente a octubre de 1888, apareció una advertencia en la parte superior izquierda de la primera plana. Después del sumario general se lee: “Responde por lo escrito en este número José Martí”. Unas bellísimas palabras hacia el beisbol, especialmente hacia los jonroneros y receptores, aparecen en este diario, incluso nos enuncia nuevamente la rivalidad entre los de Nueva York y Chicago.

Es la hora de los alcances, de las últimas noticias. La población está de vuelta en las casas. ¡Qué yacht triunfó en’ la regata?: ¡Qué peloteros ganaron, los de Nueva York, que tienen el bateador que echa la pelota más lejos, o los de Chicago, cuyo campeador es el primero del país, encuclillado fuera del cuadro, mirando al cielo, para echarse con ímpetu de bailarín a coger en la punta de los dedos la pelota que viene como un rayo por el aire ? ¿Y qué caballo sacó la carrera? ¿Y cómo estaba, que dicen que está moribundo, el pugilista John Sullivan, la bestia bípeda de cuerpo apolíneo, roído en lo interior de tanto beber, como roe el fuego la yesca? Aquí eso apasiona: pelotas, yachts, pugilistas, caballos.

Todavía recuerda Martí cómo los jugosos sueldos de los peloteros hacen que jóvenes abandones sus estudios. En 1889 escribiría desde tierras norteñas para un importante diario uruguayo:

Nueva York, Agosto 19 de 1889
Señor Director de La Opinión Pública (Montevideo)
En muchas universidades es más la pompa que la ciencia, y el pelotear que el leer, tanto que se ha dado el deshonor de que un mozo de prendas abandonase, ya al acabar, la abogacía, porque “como abogado, habiendo tantos, me espera mucha fatiga y poca paga; y de pelotero, como que nadie coge la pelota del aire mejor que yo, me dan diez mil pesos al año”.

María Mantilla, José Martí y el beisbol

Con motivo del centenario del Apóstol, el 1ro de febrero de 1953 en la revista Bohemia apareció el artículo “María Mantilla en el centenario de Martí”. Durante la entrevista realizada a la señora, quien siendo una niña entabló tan profunda amistad con el escritor cubano, aparece un dato muy curioso que relaciona nuevamente con el beisbol.

Hablando de fotografías con María Mantilla, el periodista Feliz Lizaso escribe:

De otra fotografía hablamos después, de aquella en que ambos están sentados en las gradas de un juego de pelota en Long Island. Entre ella y Martí aparece José María Sorzano, y en la grada superior Praxides Sorzano, Pilar Correo, madrina de su madre, e Isabel Mena, que eran todos de Santiago de Cuba y amigos de Martí.

Foto tomada en Long Island en la que aparecen José Martí y María Mantilla sentados en una grada de pelota.

Precisamente hemos encontrado la anterior fotografía tomada en 1890 en Long Island, la cual coincide con la descripción realizada por María Mantilla. Entonces cabe preguntarse ¿Tan frecuentes eran las visitas de Martí a las gradas de pelota? ¿Tan poco gusto le tenía al juego que decidió llevar a María Mantilla, la niña de sus ojos, con solo diez años? ¿Iba frecuentemente el Apóstol acompañado a las demostraciones beisboleras?

Más allá de las interpretaciones a favor o en contra de una simpatía martiana manifiesta hacia el juego de pelota, es innegable su interés por el beisbol. La descripción de posiciones, salarios, jugadas, equipos, el uso de términos beisboleros propios y su asistencia comprobada a las gradas demuestra que dentro de la agitada, politizada y cruda vida neoyorquina, el juego de pelota no escapó a la mirada sagaz y escrutiñadora. 

Sobre El observador 122 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.