Una Colmena que zumba, enamora y sorprende (+Fotos)

Como quien pacientemente aguarda que la laboriosa abeja trasforme el jugoso néctar en dulcísima miel, esperé el final de la primera temporada de la Colmena TV para ofrecer mis consideraciones sobre el proyecto que más sorprendió, de todos los que gestó RTV Comercial, en este verano.

Aunque supe sobre el proyecto, un poco antes de que se anunciara en al tv, de la mano de su propio gestor «Tin» Cremata, tengo que ser honesto: el producto final superó las más altas expectativas que pudiera haberme imaginado. Encontrar el justo medio entre lo útil y lo agradable es sin duda uno de sus mayores aciertos, al mismo tiempo que contagiaba a otros (Silvio, Luna Manzanares, Adalberto Álvarez, Héctor Villar, Víctor Mesa, Irela Bravo, René Baños, Mario Limonta, etc.) para no quedar estérilmente encerrados en su propio panal.

Teniendo a Martí, (no al Martí recitado de memoria como alerta Buena Fe, sino al Martí de carne y hueso, al padre, al hijo, al Apóstol) como hilo conductor, cada entrega de viernes por la noche fue como una inyección de vida, proveniente de unos infantes talentosos y con unos buenos y alegres corazones.\

Teniendo a Martí,  como hilo conductor, cada entrega de viernes por la noche fue como una inyección de vida. Foto: Cubadebate

Debemos elogiar cada parte del espectáculo: desde lo asombroso, funcional y coherente de la escenografía, pasando por la acertada y variada elección del jurado y de sus locutores, tanto los pequeños como los más creciditos; sin olvidar el desempeño musical de la Banda de la Colmenita que jugó un importante papel dentro del mecanismo del programa. Es válido destacar lo original de las escenas entre prueba y prueba, en especial las de Vitico y la peque-presentadora, la cual con su carismática forma de ser, nos introdujo por la vida de los héroes anónimos detrás de cámaras.

No alcanzarían caracteres para describir y escribir sobre el desempeño de los 32 niños que animaron la competencia desde el principio hasta el final. Cada uno, sin importar su edad, mostró que el verdadero talento es tener buen corazón, y que la alegría, cuando se mezcla con la seriedad de querer hacer bien las cosas, da dulces y amelados resultados.

La Colmena fue mucho más allá, fue en busca de las esencias. Foto: Cubadebate

Aunque como toda competencia, fueron necesarios ganadores y perdedores, no hubo ni por asomo, esos trágicos lagrimones o los rostros desconcertados frente a las cámaras ante una decisión a fuerza de «popularidad» que tan de moda está en los shows infantiles extranjeros y que cada semana se copian de memoria a memoria en nuestros barrios. La Colmena fue mucho más allá, fue en busca de las esencias. No creo que a nadie haya asombrado la premiación, pues aunque todos tenían talento, sin dudas Rubit descolló entre los participantes.

Si algún elemento pudiese señalársele a los colmeneros es quizás no haber explotado con mayor fuerza el espectáculo detrás de las cámaras, la ausencia de «Tin» en la entrega de los premios o lo forzado de algunas de las intervenciones del jurado. Elementos que no deslucen el espectáculo pero que pueden, a nuestro juicio,  ser tomados en cuenta para próximas entregas.

La Colmena TV se hizo sentir en una parrilla televisiva que por momentos se nos torna insuficiente, insípida y mediocre. La Colmena TV nos enseñó que cuando se quiere, se puede; que todo proyecto cuando persigue un propósito infinitamente humano está encaminado a triunfar a fuerza de talento y buen corazón.

Sobre El observador 71 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

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