¿Qué pasó con los inocentes?

No reseñaré una matanza de inmigrantes en cualquier país con fronteras, la explosión de coches bomba en algún centro comercial o la aparición de algún pequeño niño ahogado en una playa italiana, son otras — por suerte — las razones que me animan a escribir. El pasado 28 de diciembre se celebró en gran parte del mundo el Día de los inocentes, una celebración que tiene su origen en pasajes bíblicos que hablan sobre la matanza de niños menores de dos años en Belén a manos del rey Herodes, con el fin de asegurarse que el anunciado Mesías, futuro rey de Israel, fuera asesinado.

La historia tomó otro rumbo y la fecha se asumió de maneras diferentes en las más diversas geografías. En una parte del mundo se hacen regalos al niño Jesús, en Hispanoamérica, aunque en varios países se continúa con la tradición de los santos inocentes, la fecha se ha convertido en el día ideal para hacer bromas. Ese día cuenta con una parte festiva y de celebración

donde ocupan un lugar importante las burlas, tanto ligeras como pesadas.

Increíblemente hasta los medios de prensa “juegan” con las noticias en este día. Cada año son más los actores, actrices, directores, presidentes, etc. que han encontrado su “famosa” muerte un 28 de diciembre a mano de los más influyentes medios de comunicación. Asesinatos, grandes invasiones militares, videos exclusivos de encuentros fantásticos, son noticias virales en este día. ¡Qué manera de…! Bueno cada loco con su tema.

En México hacen ferias, en Venezuela las personas se disfrazan y entran en casas que jamás han visitado, pero… ¿qué pasa en Cuba?

Recuerdo con mucho cariño que en mi infancia mi abuela me advertía con dos o tres días de adelanto sobre la necesidad de “estar a la viva” y no “caer” de bobo el día de los inocentes. Lograr salir ileso era toda una proeza porque hasta los adultos se prestaban para el juego y el vecino más serio del barrio venía y te “cogía pa´eso”.

Recuerdo que entre las bromas preferidas de mis amigos estaban decirte que te amarrarás los zapatos cuando los tenías bien atados, que te limpiarás restos de comida en los labios o que tenías una mancha en la camisa y entonces… ¡inocente! Ya habías caído en la trampa.

Apenas amanecía andábamos como locos intentando sumar la mayor cantidad de inocentes a nuestra lista. Por esos días las pobres víctimas se refugiaban en un versito: «Inocente tú que tienes el c… caliente, debajo de un puente tomando té con Vicente.» Ya saben, cosas de muchachos.

Lamentablemente noto por años que esa bonita aventura infantil ha menguado. Mi madre comentaba a propósito del tema, que esa tradición se había perdido que ya nadie se acordaba de los inocentes. Mientras ella engañaba a varios vecinos, mantenía su idea de que la generación de ahora no creía en nada y que ya nadie estaba para eso.

¿Es culpa de nuestra generación no haber mantenido ese legado? ¿De quién era la tarea? Considero que nuestros padres no fueron los suficientemente cuidadosos a la hora de mantener viva esa tradición en un mundo donde las tandas de comics y videojuegos hacen desaparecer las tradiciones ancestrales de cualquier región.

Resulta paradójico que en Cuba donde la jarana, el choteo y el humor corren por la sangre de los cubanos, se esté perdiendo la tradición de dedicar un día al año para hacer las maldades más ocurrentes de forma legal. Ojalá te hayas apuntado para hacer la broma en el 2016, si no fue así, al menos tenlo presente para la próxima.

Sobre El observador 71 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

1 Comentario

  1. En efecto, es un hecho lo que comentas: parece que el contexto nuestro de cada día influye mucho en ello. La vida se torna un tanto difícil para todos, incluso para los niños, ajenos a algunos de los problemas más comunes. Quizás los adultos están tan inmersos en resolver los problemas de la vida diaria, que olvidan enseñarle a sus hijos tales fechas y que el Día de los Santos Inocentes existe también y que pueden utilizarlo como via para divertirse y compartir emociones y momentos con los amigos. Tal vez prefieran esperar a Pánfilo y “vivir del cuento”, que ser creativos e inventar ellos mismos sus propias bromas y compartirlas con sus hijos. No sé, pero la cosa debe andar por ahí: el pensamiento de nuestro tiempo, y más aun en las zonas urbanas, no tiene nada que ver con lo que se vivió hace muchos años atrás.
    Dicho sea de paso, el año antespasado el programa “Vivir del cuento” reanimó esta tradición en la última emisión del 2015. Fue, como siempre, un programa fabuloso y cargado de ideas originales, de las cuales, la mejor fue esa: el haber rescatado del olvido la fecha del día de los inocentes al compartirla con todos.

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