¿Qué les pidió el Che a los estudiantes y profesores de la UCLV?

Para muchos, en el acto de investidura como Doctor Honoris Causa en Pedagogía, el Che dejó sentada las esencias de la Educación Superior en Cuba. Existe una frase que siempre se recuerda, pero el comandante Guevara les habló a estudiantes y profesores de la Universidad Central de Las Villas (UCLV) de varios e importantes temas. Con motivo del aniversario 65 de la fundación de ese paradigmático centro de altos estudios publicamos íntegramente las palabras del Che.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE ERNESTO CHE GUEVARA EN EL ACTO DE INVESTIDURA CON EL TÍTULO HONORIS CAUSA EN PEDAGOGÍA POR LA UNIVERSIDAD CENTRAL «MARTA ABREU» DE LAS VILLAS, TEATRO UNIVERSITARIO, 28 DE DICIEMBRE DE 1959.

(Transcripción literal de la grabación del discurso publicada el 1ro de enero de 1960 en el periódico HOY)

Queridos compañeros, nuevos colegas de Claustro y viejos colegas de lucha por la libertad de Cuba, tengo que puntualizar como principio de estas palabras que solamente acepto el título que hoy se me ha conferido, como un homenaje general  a nuestro ejército del pueblo. No podría aceptarlo a título individual por la sencilla razón de que todo lo que no tenga un contenido que se adapte solamente a lo que quiere decir, no tiene valor en Cuba Nueva; y cómo podría aceptar yo personalmente, a título de Ernesto Guevara, el grado de Doctor Honoris Causa de la facultad de Pedagogía, si toda la pedagogía que he ejercido ha sido la pedagogía de los campamentos guerreros, de las malas palabras, del ejemplo feroz (APLAUSOS) y creo que eso no se puede convertir de ninguna manera en una toga; por eso sigo con mi uniforme del Ejército Rebelde aunque puedo venir a sentirme aquí, a nombre y representación de nuestro ejército, dentro del Claustro de Profesores. Pero al aceptar esta designación, que es un honor para todos nosotros, quería también venir a dar nuestro homenaje, nuestro mensaje de ejército de pueblo, de ejército victorioso.

Una vez a los alumnos de este Centro les prometí una pequeña charla en las que expusiera mis idea sobre la función de la Universidad; el trabajo, el cúmulo de acontecimientos, nunca me permitió hacerlo, pero hoy voy a hacerlo amparado ahora, además en mi condición de profesor Honoris Causa (APLAUSOS) y ¿Qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba Nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no solo entre los alumnos, sino también entre profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba, y si este pueblo que hoy está aquí y cuyos representantes están en todos los puestos del gobierno, se alzó en armas y rompió el dique de la reacción, no fue porque esos diques no fueron elásticos, no tuvieron la inteligencia, primordial de ser elásticos para poder frenar con esta elasticidad el impulso del pueblo, y el pueblo que ha triunfado, que está hasta malcriado en el triunfo, que conoce su fuerza y se sabe arrollador, está hoy a las puertas de la Universidad y la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino o quedarse sin puertas, y el pueblo la romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca.

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Ese es el mensaje primero, es el mensaje que hubiera querido decir (APLAUSOS) los primeros días después de la victoria en las tres Universidades del país, pero que solamente pude hacer en la Universidad de Santiago, y si me pidieran un consejo a fuerza de pueblo, de ejército rebelde y de profesor de Pedagogía, diría yo que para llegar al pueblo hay que sentirse pueblo,  hay que saber qué es lo que quiere, qué es lo que necesita y qué es lo que siente el pueblo.

Hay que hacer un poquito análisis interior y de estadística universitaria, y preguntar cuántos obreros, cuántos campesinos, cuántos hombres que tienen que sudar ocho horas diarias la camisa están aquí en esta Universidad, y después de preguntarse hay que preguntarse también, recurriendo al autoanálisis, si este Gobierno que hoy tiene Cuba representa o no representa la voluntad del pueblo (APLAUSOS ATRONADORES), habría que preguntarse también: Este Gobierno que representa la voluntad del pueblo en esta  Universidad, ¿Dónde está y qué hace? Y entonces veríamos que desgraciadamente el Gobierno que hoy representa la mayoría casi total del pueblo de Cuba tiene voz en las Universidades cubanas para dar su grito de alerta, para dar su palabra orientadora y para expresar sin intermediarios, la voluntad, los deseos y la sensibilidad del pueblo.

La Universidad Central de Las Villas dio un paso al frente para mejorar estas condiciones y cuando fue a realizar su Fórum  sobre la Industrialización, recurrió, sí, a los industriales cubanos, pero recurrió al Gobierno también, nos preguntó nuestra opinión y la opinión de todos los técnicos de los organismos estatales y paraestatales, porque nosotros estamos haciendo —lo podemos decir sin jactancia— en este primer año de la Liberación, mucho más de lo que hicieron los otros Gobiernos, pero además mucho más de lo que hizo eso que pomposamente se llama la «libre empresa», y por eso como gobierno tenemos derecho a decir que la industrialización de Cuba, que es consecuencia directa de la Reforma Agraria, se hará por y bajo la orientación del Gobierno Revolucionario (APLAUSOS CONTINUADOS), que la empresa privada tendrá, naturalmente, una parte considerable en esta etapa de crecimiento del país, pero quién sentará las pautas es el Gobierno (APLAUSOS), y lo será por méritos propios, lo será porque levantó esa bandera respondiendo quizás al impulso más íntimo de las masas, pero no respondiendo a la presión violenta de los sectores industriales del país. La Industrialización y el esfuerzo que conlleva es hijo directo del Gobierno Revolucionario, por eso lo orientará y lo planificará.

De aquí han desaparecido para siempre los préstamos ruinosos del llamado Banco de Desarrollo, por ejemplo que prestaba 16 millones a un industrial y este ponía 400 mil pesos y estos son datos exactos, y esos 400 mil pesos no salían tampoco de su bolsillo, salían del 10 por ciento de la comisión que le daban los vendedores por la compra de las maquinarias, y ese señor que ponía 400,000 pesos cuando el gobierno había puesto 16 millones, era el dueño absoluto de esa empresa y como deudor del Gobierno, pagaba plazos cómodos y cuando le conviniera. El Gobierno salió a la palestra y se niega a reconocer ese estado de cosas, reclama para sí esa empresa que se ha formado con el dinero del pueblo, y dice bien claro que sí la «libre empresa» es que algunos aprovechados gocen del dinero completo de la nación cubana, este Gobierno está contra la «libre empresa», siempre que esté supeditada a una planificación estatal, y como hemos entrado ya en este escabroso terreno de la planificación, nadie más que el Gobierno Revolucionario que planifica el desarrollo industrial de una punta a la otra, tiene derecho a fijar la características y la cantidad de los técnicos que necesitará en un futuro para llenar las necesidad de esta nación, y por lo menos debe oírse al Gobierno Revolucionario cuando dice que necesita nada más que determinado número de abogados o de médicos, pero que necesita cinco mil ingenieros y 15 mil técnicos industriales de todo tipo (APLAUSOS CONTINUADOS), y hay que formarlos, hay que salir a buscarlos, porque  es la garantía de nuestro desarrollo futuro.

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Hoy estamos trabajando con todo el esfuerzo por hacer de Cuba una Cuba distinta, pero este Profesor de Pedagogía que está aquí no se engaña y sabe que de Profesor de Pedagogía tiene tanto como de Presidente de Banco Central, y que si tiene que realizar una u otra tarea es porque las necesidades del pueblo se lo demandan, y eso no se hace sin sufrimiento mismo para el pueblo, porque hay que aprender en cada caso, hay que trabajar aprendiendo, hay que hacer borrar al pueblo el error, porque uno está en un puesto nuevo, y no es infalible, y no nació sabiendo, y como este Profesor que está aquí fue un día médico y por imperio de las circunstancia tuvo que tomar el fusil, y se graduó después de dos años como comandante guerrillero, y se tendrá luego que graduar de Presidente de Banco o Director de la Industrialización del país, o aun quizás  de Profesor de Pedagogía (APLAUSOS), quiere este médico, comándante, presidente y Profesor  de Pedagogía, que se prepare la juventud estudiosa del país, para que cada uno en el futuro inmediato, tome el puesto que le sea asignado, y lo tome sin vacilaciones y sin necesidad de aprender por el camino, pero también quiere este profesor que está aquí, hijo del pueblo, creado por el pueblo,  que sea este mismo pueblo el que tenga derecho a los beneficios de la enseñanza, que se rompan los muros de la enseñanza, que no sea la enseñanza simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo de Cuba (APLAUSOS).

Y es lógico; no se me ocurriría a mí exigir que los señores profesores o los señores alumnos actuales de la Universidad de Las Villas realizaran el milagro de hacer que las masas obreras y campesinas ingresaran a la Universidad. Se necesita un largo camino, un proceso que todos  ustedes han vivido, de largos años de estudios preparatorios. Lo que si pretendo, amparado en esta pequeña historia de revolucionario y de comandante rebelde, es que comprendan los estudiante de hoy de la Universidad de Las Villas que el estudio no es patrimonio de nadie, y que la Casa de Estudio donde ustedes realizan sus tareas no es patrimonio de nadie, pertenece al pueblo entero de Cuba y al pueblo se la darán o el pueblo la tomará (APLAUSOS),  y quisiera porque inicié todo este ciclo en vaivenes  de mi carrera como universitario, como miembro de la clase media, como médico que tenía los mismos horizontes, las mismas aspiraciones de la juventud que tendrán ustedes, y porque he cambiado en el curso de la laucha, y porque me he convencido de la necesidad imperiosa de la Revolución y de la justicia inmensa de la causa del pueblo, por eso quisiera que ustedes, hoy dueños de la Universidad, se la dieran al pueblo. No lo digo como amenaza para que mañana no se la tomen, no; lo digo simplemente porque sería un ejemplo más de los tantos bellos ejemplos que se están dando en Cuba, que los dueños de la Universidad actual de Las Villas, los estudiantes, la dieran al pueblo a través de su Gobierno Revolucionario.

Y a los señores profesores, mis colegas, tengo que decirles algo parecido: hay que pintarse de negro, de mulato, de obrero y de campesino: hay que bajar al pueblo, hay que vibrar con el pueblo, es decir, las necesidades todas de Cuba entera.  Cuando esto se logre nadie habrá perdido, todos habremos ganado y Cuba podrá seguir su marcha hacia el futuro con un paso más vigoroso y no tendrá necesidad de incluir en su Claustro a este médico, comandante, Presidente de Banco y hoy Profesor de Pedagogía que se despide de todos.

[El público de pie aplaude por más de un minuto]

Refiere la prensa de la época que el acto de investidura al Doctor Ernesto Guevara como Doctor Honoris Causa por la Facultad de Pedagogía, culminó con la entonación del Himno del 26 de Julio.

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Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

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