Minuto a Minuto: Yo soy Fidel

Viernes, 25 de diciembre

8:00 pm Noche normal. El juego de beisbol parece infinito. Apago el televisor y me voy a la cama. Ignoro los históricos sucesos que estoy por presenciar. Mañana tengo que levantarme temprano para cumplir con la guardia obrera en la universidad. Los pesados párpados se cierran.

Sábado, 26 de diciembre

1:01 am Suena el teléfono. Wendy me timbra, ¡Caramba siempre Wendy tan alerta! Dos minutos más tarde la primera llamada perdida del buen amigo Edy. La gente se acuerda de uno a cualquier hora, pienso. A los 5 minutos Daniel me también una llamada perdida. Rememoro la fecha, no descubro nada especial. Intento dormir. No puedo.

2:05 am !Suena de nuevo el móvil! Ahora es mi amigo, casi hermano, Eddy. No parecen casualidades tantas llamadas y de gente que no se conoce.

2:58 am  Mi buena amiga Suzanne se suma a la lista y me deja una llamada perdida. !Algo tiene que haber pasado! Le pido a mi novia que encienda el televisor: transmiten un documental sobre Fidel. Mi novia comenta que el material estaba programado. Si me pregunta, creo que Fidel ha muerto.

3:05 am Culmina el documental. Aparece ante mí una locutora anunciando el fallecimiento del líder histórico de la Revolución !Acaso puede morir Fidel! Retransmiten la alocución de Raúl al pueblo de Cuba. No tengo palabras. Lloro.

6:00 am Escucho atentamente el comunicado de la comisión para las honras fúnebres, todo me parece mentira. Mi novia me alcanza el pullover perfecto: aquel que me regalaron en agosto y que tanto me gusta.

El pullover perfecto

El pullover perfecto

8:30 am Con tropiezos llego a la universidad. Silencio total. Bandera a media hasta. ¡Caramba Fidel!

10:00 am Las pocas personas que están en la universidad pregunta si habrá algún movilización. Los estudiantes en el tiempo de receso se toman fotos junto a las imágenes de Fidel en el portal del teatro.

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Domingo, 27 de diciembre

Domingo agrio. Mañana será un día de grandes acontecimeintos. Dedico todo el día a estudiar y culminar tareas pendientes como lo haría Fidel.

Lunes, 28 de diciembre

9:00 am Llego a la universidad cuando se ha iniciado el homenaje a Fidel y ya varios de mis compañeros han firmado el compromiso de seguir apoyando el concepto de Revolución enarbolado en el 2000.

11:30 am La fila ha disminuido ya han firmado más de mil personas y hay otros 6 puntos de firma solo en la UCLV. La gente está triste. La ruidosa universidad se ha transformado. Nadie grita. Se habla bajo. Solo se sienten pasos.

Paso toda la tarde impartiendo clases y recordando miles de detalles de la vida del gran líder.

martes, 29 de diciembre

8:00 am Otro día sin Fidel. Las personas siguen cada momento del recorrido. Hoy podré ir a rendirlo tributo en Santa Clara.

11:00 am Estoy un poco ansioso. No sé como resultará todo. Los estudiantes siempre han respondido pero estos momentos son diferentes. Se han suspendido las clases.

1:00 pm Me tengo que tragar mis preocupaciones: los estudiantes y trabajadores dan una muestra inmensa de amor y respeto. Son cientos los que desfilan en busca del tren universitario, otros ya se han adelantado.

1:30 pm El tren universitario se llenó por completo. Sale adelantado llevándose -peligrosamente- estudiantes en las uniones entre los vagones, el conductor por primera vez lleva personal ajeno… ¡en la locomotora! La muchedumbre pregunta cómo ir a Santa Clara. Fueron insuficientes los 8 vagones que ya desaparecen tirados por una mole de hierro.

1:40 pm Aparecen los primeros ómnibus, que son abordados con orden pero con agilidad. Arranca la caravana, se cuentan un total de 12 además de un superbus.

2:00 pm Llegan los primeros ómnibus. La gran mayoría tendrá que dar un segundo viaje para recoger a quienes se han quedado esperando en la universidad. Nadie se quiere perder la oportunidad, nadie se puede perder la posibilidad de rendirle tributo al máximo líder.

P1000649 - CopyMiles de estudiantes y trabajadores de la UCLV viajaron por diferentes vías hasta la ciudad de Santa Clara para rendir tributo a Fidel.

No hace falta que nadie indique nada. Cada cual ha escogido la ropa más apropiada. Todos se agolpan en el punto de concentración. Avanza la fila.

3:00 pm Los estudiantes de la universidad comienza a acercarse a la imagen del Comandante. !Todos esperan impacientes su turno!

6:30 pm Ingreso al parque Leoncio Vidal. Silencio total. Solo se siente la tímida conversación de las aves. Más de 3 mil universitarios han convertido alegría en profundo dolor.

7:00 pm Llego a tiempo para presenciar el acto de masas en La Habana. Todo se parece a los 60 aunque con micrófonos más modernos. La gente por millones. La plaza quiere reventar bajo la mirada del Che y la sonrisa eterna de Camilo. Todo listo. Solo falta Fidel… allí, allí está: en la frente de aquel joven, en la lágrima eterna del anciano, en la sonrisa de la niña que agita su bandera.

Corea hilvana un discurso que trae más de poesía que de política. Acaso no es la política, la poesía de hombres libres. Ortega evoca a Fidel, el pueblo lo aplaude y Maduro impresiona por sus palabras.

miércoles, 30 de noviembre

6:30 am Despierto con la imagen de la Raúl parado en firme saludando junto otros camaradas el cortejo que a punto de partir. Nunca pensé Fidel ver tu nombre grabado en una urna. Las puertas de los jeep cierran al unísono. Comienza el regreso a Santiago. Las lágrimas se agolpan en mi pupila. La Habana dice adiós.

6:00 pm Me llegó a la plaza. La estatua del Che parece más cercana, más alta, más universal. En el otro extremo de la Plaza un hormigueo de personas alista los detalles. Fidel está por todos lados.

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La Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara en Villa Clara se alista para recibir el cortejo fúnebre.

8:00 pm Despido a los que salen aun de noche para asegurar nuestra parte del cordón. Recibo 2 mensajes de texto de mi amigo Delvis con noticias increíbles. Son tiempos de grandes proezas.

11:00 pm Converso al filo de las 11 de la noche con él. Tenemos una conversación de impresionados: él impresionado por ser «testigo y cronista de un hecho sin precedentes», y poder ver durante su recorrido «un mar de gente en cada centímetro de los 13 kilómetros -que al final fueron más de 30- de Cienfuegos hasta Palmira» y yo más impresionado que él porque esa caravana personal, la hizo… ¡caminando! Ese es -como me comentó- su homenaje al líder, al cual alcanzó a ver cerca del central Espartaco. ¡Salud Fidel!

Sobre El observador 71 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

4 Comentarios

  1. Saludos a Luis Ramón! Me encantó esta idea del minuto a minuto, creo que funcionó muy bien.
    Así mismo fue, como él lo cuenta. Fue algo tremendo aquella noche de andanzas, donde no faltó la muchedumbre.
    En cuanto a lo que vi por el televisor respecto a la llegada a Santa Clara de la caravana, lamento no haber sentido las mismas emociones visuales, tal vez fue por no haber estado presente allá en la Plaza.
    Según mi perspectiva, la cobertura de la entrada de la Caravana en las horas de la noche a la Plaza Ernesto Guevara tuvo carencias. Razones:
    1. Noté la ausencia de luz en la Plaza durante el comienzo del acto conmemorativo; parecía (desde la pantalla de mi televisor) que había un verdadero apagón y que las personas se estaban esforzando por lograr que no pareciera así.
    2. Ojo con la locución de las periodistas que presentaron el acto; creo que no fue un buen desempeño en vivo (careció de emoción y dinamismo, de ímpetu (era un acto de homenaje que debió realizarse con mucha más fuerza, repercusión, contradictoriamente con el desgano que despedían sus locutoras)
    3. Hubo mucha dispersión por parte de algunas personas presentes allí (observé poca cohesión)
    Lamento haberme llevado estas impresiones (puede que no sean las de todo el mundo) a través de mi televisor, sin embargo, creo que hubo mucho respeto por parte de las personas que salieron de sus casas a honrar al gran líder del pueblo.

  2. Tuve que esperar muchos años para ver a un pueblo idiotizado con el velo de su muerte puesto en en los ojos. Por su egocentrismo pasamos hambre, perdimos amigos, se destruyo la familia, los campos se perdieron, las ciudades se aruinaron. Creo una generación de jóvenes holgazanes que sólo quieren bailar el regueton o que les regalen las notas en las universidades. Yo, en lo particular, no tengo nada que agradecerle, porque mi patria no es ni por un segundo la patria que soñó Jose Marti y apuesto una hora de vida que el editor de esta página no pone mi comentario.

    • Eres un mal apostador, puedes ir perdiendo una hora de tu vida, pues tu comentario está visible. Cuanto siento Norge que tengas… Bueno, realmente no siento nada pues por el egocentrismo de Fidel tú estudiaste en la Universidad de Oriente bajo el duro período especial. El mismo derecho que tienes tú (y otros tantos) de criticarlo, tengo yo (y muchos más) de quererlo y respetarlo. Como bien sabes por tus estudios de Historia los pueblos no se idiotizan, la gente cree y esos que colmaron carreteras para rendirle tributo no fueron engañados. Sigue tranquilo en Lancaster, EE. UU que los que acá quedamos seguimos como dice el poeta empujando un país. Por cierto, acaso puedes tu hablarme de Patria, mejor no y menos nombres a Martí. Gracias por escribir. !caramba ahora comprendo puedes escribir gracias a otra muestra del egocentrismo de Fidel!

    • El observador tiene razón: usted no es un mal apostador, sino un malísimo apostador.
      Tal vez no sea la Cuba actual esa Patria que soñó Martí, sin embargo, creo que se le parece bastante. Usted en su brevísimo comentario olvidó mencionar que Martí (si bien era un visionario tremendo) vivió solamente en el OCASO siglo XIX. La patria cubana vivió y ha vivido mucho, pero mucho más que eso; ha pasado por la vicisitudes más diversas, por períodos históricos, por conflictos, dictaduras, errores de diverso tipo, rechazos, culpas, amenazas, fenómenos naturales, corrupción, escacez, y un largo etcétera; elementos, rasgos, cosas de la vida del hombre que ni siquiera el genio de la lámpara pudo preveer. Y aun así, frente a todo ese proceso enorme de altibajos, aquí estuvimos, estamos, ya con la ausencia de Fidel, que siempre estuvo ahí (no siempre bien acompañado) pero estuvo. En fin, creo que sí, que sí se le parece a la patria soñada por Martí, pues somos únicos en el mundo, reconocidos por nuestra solidaridad, por nuestro carácter, por defensores,… Lo que soñó Martí está en nosotros mismos, en el ser diverso y variopinto que implica ser un isleño cubano. Parece que no has valorado eso. Pero bueno, dicho elemento ya resulta desconocido para usted; va a tener que tomar nuevamente un curso básico de lo que significa insularidad, pues ha perdido doblemente: como apostador y como isleño también.

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