Los miles de casamientos de Lorencito (+ video)

Anoche vi casarse por enésima vez a Lorencito y no me arrepiento. La calidad de las actuaciones, los diálogos coherentes, las creíbles escenas, el basamento histórico de la propuesta, entre otros muchos aciertos, han colocado a la serie televisiva Hermanos en la preferencia de miles de cubanos durante décadas.

Ayer en la sala de mi casa el más joven era yo y todos estaban inmersos en las aventuras aprendidas de memoria y disfrutadas hasta el cansancio. De la mano de los hermanos Iznaga (Lorenzo y Tomás), Juan calesero, Lucía, Belisario y muchos más, ya son varias las generaciones de cubanos que han desandado los caminos del espacio Aventuras con esta serie televisiva.

Hablando de repeticiones, muchos se burlan de las miles de reposiciones que tiene esta aventura, pero con toda la tranquilidad que soportan estas letras, les comento que prefiero mil veces disfrutar de Lorencito y Tomás que volver a ver un capítulo de series tan malas como El Guardián de la piedra.

En medio de la balacera y tan certero como el disparo de Lorencito que dio muerte a Don Esteban Manrique, alguien lanzó la siguiente pregunta: ¿Por qué ya no hacen series así? El propio televidente dio la respuesta: es que los que hacían series como esa, se fueron o están muertos. No creo que esas sean las únicas causas de la ausencia en nuestras pantallas de un producto televisivo agradable y de calidad, pero de que pesan, pesan.

Digo que no son las únicas razones porque hemos tenido la suerte de poder compartir aventuras como Coco Verde, Enigma de un Verano y Mucho ruido. Todas de calidad probada pero, al igual que Hermanos, condenadas a ser proyectadas hasta la saciedad, más por la falta de propuestas novedosas que como reconocimiento a su influencia en la televisión de isla. Entonces cabe preguntarse ¿hasta cuándo estaremos viendo el casamiento de Lorencito?

Sobre El observador 81 Artículos

Luis Ramón Campo Yumar
Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas.
Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción.
Cubano 100%

1 Comentario

  1. este es el mejor comentario que se le puede hacer a una aventura cubana.
    http://www.giron.cu/es/noticia/los-tres-villalobos-cabalgan-por-tercera-vez

    Las transmisiones del Canal Educativo en el horario de las 7:30 p.m. han puesto en evidencia, durante los últimos tiempos, la precariedad de la realización dramatizada cubana. Aunque la decisión de retransmitir series de aventuras de producción nacional de lunes a viernes ha sido provechosa para buena parte de la población, lo cierto es que la inexplicable repetición de Los tres Villalobos, a sólo unos meses de su finalización por Cubavisión, lógicamente ha provocado en la audiencia un descontento general que fuerza a muchos a cambiar de canal o a abandonar el televisor.
    Sustituyendo a la insuperable Hermanos, que desde su estreno en 1988 se ha mantenido en la memoria colectiva como un producto de mayor calidad, esta tercera cabalgada de los tres Villalobos no aporta un ápice de añoranza ni de disfrute, aun para el espectador más nostálgico. La errónea decisión de transmitir por tercera vez este dramatizado relativamente reciente se suma a deficiencias propias del canal de donde siempre se aprende (por ejemplo, repeticiones y omisiones de capítulos en determinadas series, como sucedió con El Conde de Montecristo o la citada Hermanos); razones todas que justifican, tristemente, el enorme rechazo que sufre la televisión nacional como fuente de entretenimiento en la actualidad.
    Esta vertiente cultural autóctona que ha merecido desde mediados del pasado siglo el calificativo de aventuras, si bien por su tono ha estado destinada mayormente al público infantil o juvenil, en el presente no despierta el mismo interés que antaño en los más jóvenes, y es también lamentable que esté a punto de perder a la mayor parte de su público adulto si un canal tan representativo y necesario como el Educativo continúa cometiendo errores tan penosos. Cabe señalar que Los tres Villalobos, en su transmisión original entre los años 2009 y 2010, aparentemente marcó el fin de las aventuras, convirtiéndose en un ejemplo monótono de las insuficiencias de la televisión cubana.
    A través de la reposición de esta propuesta que palidece ante la clásica Hermanos, así como de ciertos dramatizados que se emiten actualmente, se ponen de manifiesto los puntos más débiles de la pequeña pantalla en Cuba: una preocupante falta de talento y organicidad en la presentación al público, una casi nula identificación con el cubano medio y una gradual pérdida de la identidad artística nacional que en otros tiempos deslumbró a los espectadores, además de implicar en ellos una creciente preferencia por propuestas totalmente ajenas al tan añorado espacio de las 7:30.

    Mientras tanto, Rodolfo, Miguelón y Machito se disponen en vano, hasta el último capítulo, a reconquistar la atención del pueblo. (Por José Alejandro Gómez Morales)

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