Franz Kafka y la nueva estructura de la Serie Nacional

Cualquier cambio en la Serie Nacional en Cuba no es novedad, ni noticia. Nos hemos acostumbrado, o al menos yo, a que la estructura de competencia mute tantas veces como gradas tenga un estadio. A horas de que arranque el espectáculo beisbolero en la isla lanzamos la primera bola sobre la nueva estructura de la Serie Nacional pensando en Gregorio Samsa y espera de que tenga un mejor final.

Antes de comenzar con los datos estadísticos sobre la valía o no de la nueva combinación, quisiera dejar claro que el cambio de estructura no garantizar la calidad del beisbol, ni del espectáculo. Según autoridades del Inder, el cambio surge de la necesidad de aumentar la expectativa de la afición y mejorar el dichoso espectáculo. Eso es cierto, es todo un espectáculo, a veces parece circo, otras tantas titiriteros ambulantes y las menos opera refinada o sinfonía orquestal.

El beisbol decae por razones multifactoriales que van desde el trabajo en la pirámide deportiva hasta la calidad de las instalaciones pasando por el éxodo migratorio de los jóvenes, los entrenadores ausentes, los olvidos, la rencillas internas, la economía, la motivación, y un largo etcétera. 

Mejor vayamos a lo nuestro, y por cierto que me disculpen los artistas circense y los titiriteros, los cuales tiene mi más profundo respeto, algunos pelofantoches y directobrutones no gozan del mismo privilegio.

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Lo nuevo y lo viejo

Varios medios de prensa, y especialistas deportivos de la televisión y la radio anunciaban los cambios, los cuales se basaban fundamentalmente en “el cambio”. Aunque prácticamente la serie mantendrá su ADN intacto, hay una variación que ha puesto a más de uno a declararse abiertamente en contra o a favor de la decisión.

 ¿Es correcto que solo se arrastren para la segunda etapa el resultado particular entre los seis conjuntos que sigan jugando?

A priori la cosa parece seria, estaremos renunciando al 66% de los juegos. Veamos las distintas posturas:

A favor:Lo que es parejo no es ventaja me dicen algunos. Muchas veces los equipos engrosaban grandes números, barridas y lechadas frente a los equipos pequeños y a los clasificados ni los tocaban. La segunda parte más pareja, equilibraba la justa pero la diferencia de la primera fase mantenía la distancia. Ahora la pelea es de tú a tú.

En contra: Algunos plantean la imposibilidad de lograr victorias en todo el campeonato y en el borrón y cuenta casi nueva salgan perjudicados los que más ganen. Otros ya vislumbran un “acomodamiento” de los equipos clasificados frente a los sotaneros, pues esos resultados no van a ninguna parte y puede decaer la calidad de juego.

Se abstienen: Esta fórmula no es nueva, en varios eventos deportivos se ha utilizado, por cierto a Cuba nunca le fue bien pues siempre perdía con quienes avanzaban y eso nos colocaba en desventaja. Es manos o menos como el maleficio de ganarle al “muerto”. Es cierto que estos eventos eran de muy pocos juegos.

Los números hablan

Partamos del hecho de que solo se mantienen el 33% de los resultados, es decir 15 juegos de los 45.  Tampoco es el fin del mundo, estos 6 equipos tienen el triple de los juegos para buscar un resultado que los ponga entre los cuatro de play-off.

Próximamente estaremos aportando más datos al debate. Si no quiere perdérselo, recuerde que usted puede suscribirse a nuestro boletín.

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¿Quién le pone el cascabel a la injusticia?

Pretender un sistema más justo en temas beisboleros es una sana aspiración, concretarla es un profundo dilema.

Nuestros aficionados – y algunos comentaristas- padecen de amnesia selectiva. Acaso nadie recuerda las veces que un equipo tercero en el grupo B, ganaba más que el primero o el segundo del A y se quedaba fuera de la postemporada.

¿A dónde fue a parar la rabia de una provincia cuando su elenco quedaba quinto del Oriente y ganaba más que el tercero del Occidente y aun así miraba los toros desde la barrera?

Por no hablar de las veces que un equipo dominaba 60 juegos y se iba temprano de la fiesta al caer 0-4 en la primera fase de muerte súbita. Incluso cuando hace un tiempito la decisión era de 5 a ganar 3. ¿Recuerdan?

Otra vez volvemos al sistema de prueba y error, ese sí que no ha mutado como en la historia de Kafka, veamos cómo sale.

Sobre El observador 112 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

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