El Palante más caro del mundo

Asiduo soy a la lectura amena y entretenida de la publicación periódica Palante. Entre sus páginas me he divertido de lo lindo y de lo feo. Los mejores caricaturistas plasman en el papel periódico, desde nuestras cotidianas preocupaciones hasta las más exóticas picardías humanas.

Naturalmente jamás alcancé comprarlo directo en el estanquillo pagando la cómica suma de 50 centavos. Siempre me he conformado por pagar un poquito más y conseguirlo de algún vendedor ambulante en parques, esquinas y terminales.

El suceso

El pasado domingo 26 de agosto cuando esperaba mi ómnibus con destino a Santa Clara en la terminal interprovincial de Sancti Spíritus apareció un revendedor de periódicos. Cansado de los mismos juegos del tablet y esperanzado en matar la espera con risa decidí hacer la compra.

Me preparé y saqué cuentas: el señor ofrece Palante y Bohemia, seguro el semanario es a $2 (pues lo obtuvo de segunda mano) ya que pagó por él $1 o quizás su precio original pero se conforma con poco y quiere más. Bohemia no me interesa mi abuela siempre me tiene una guardada que se la trae el cartero.

Con el menudo en la mano, el disparo del señor casi me saca los sesos CUATRO PESOS el doble y hasta el cuádruple de lo que normalmente pago. Tragué en seco, lo miré a los ojos como hacen los vaqueros del Oeste y me decidí a comprarlo, al precio que sea necesario, se lo debía a los Palanteros.

Enojado casi se lo arrebaté de las manos y esperé triunfante mi vuelto, pues el señor no me tumbaría el peso del vuelto. Obviamente no quise ni preguntar el precio de la Bohemia la cual estaría por los cielos, incluso creo que hubiese superado mi Bohemia más cara, una que compré a $5 en Cienfuegos.

Moraleja

Nunca he estado en contra de que estos señores se ganen sus quilos, total hacen la cola y me lo traen hasta donde yo esté. Incluso, se pudiera pensar que la risa no tiene precio, que las caricaturas estaban dedicadas al beisbol, mi deporte favorito o que en sus páginas me encontré una entrevista a Martirena, un destacadísimo ¨pintamuñequitos¨ de estas tierras. Pero me molestó tanto abuso, tanto descaro.

Aquel Palante parecía un racimo de plátano, de tantas manos que tenía. Al final comprendí el alto precio, mi Palante era añejo reserva pues era de mayo y yo lo compré en agosto.

Sobre El observador 106 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

1 Comentario

  1. Bueno, pues te explico (como diría alguien): yo compré ese mismo Palante al que haces referencia y solo tuve que dar los 50 centavos que usualmente vale. Cabe mencionar que fue en una oficina de correos. Si allí también me lo hubiesen revendido… vaya, aunque nada me sorprende, suelo decir en estos días.
    Yo también disfruto muchísimo con Martirena, considero que es uno de los mejores en la Isla haciendo risa con dibujos. Soy fan de sus caricaturas “mudas”, es decir, sin diálogos, en las que expresa mucho más a veces y, la reflexión siempre está presente.
    En tu caso Luis, hay que cambiar la cancioncita: “Toma tu Palante… paga lo que debes”. Aunque yo sigo opinando que lo “indebido” es que te sigan revendiendo hasta la conciencia en todas partes.

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