El Che que yo conocí

Hace un tiempo publicamos las palabras del Che Guevara en 1959 al ser envestido con el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía en la UCLV. Hoy le proponemos disfrutar de las impresiones de un testigo presencial de ese hecho: el también Doctor Honoris Causa en Pedagogía, Juan Virgilio López Palacios.

INTERVENCIÓN EN EL ACTO POR EL 47 DEL OTORGAMIENTO DEL TÍTULO DE DOCTOR HONORIS CAUSA EN PEDAGOGÍA, AL COMANDANTE ERNESTO CHE GUEVARA 1959 -2006

Integrantes de la presidencia.

Profesores, estudiantes y trabajadores.

Compañeros todos.

Es en momentos tan especiales como este, en los que la reflexión y el recuento se imponen en que nos damos cuenta de que todo ha transcurrido en una dinámica cotidiana, de manera casi imperceptible; sin embargo, provocando una profunda e imperecedera transformación en nosotros mismos.

Por eso, al vivenciar el acto ocurrido en este teatro hace 47 años nos llena de infinita satisfacción y orgullo revolucionario, para avalar la extraordinaria figura del comandante guerrillero.

Sus palabras de aquella noche se iniciaron de la manera siguiente:

«Queridos compañeros, nuevos colegas del claustro y viejos colegas de la lucha por la libertad de Cuba: Tengo que puntualizar, como principio de estas palabras, que solamente acepto el título que hoy se me ha conferido, como un homenaje general a nuestro ejército del pueblo… y cómo podría aceptar yo personalmente, a título de Ernesto Guevara, el grado de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Pedagogía, si toda la pedagogía que he conocido ha sido la pedagogía de los campamentos guerreros, de la malas palabras, del ejemplo feroz, y creo que esono se puede convertir de ninguna manera en una toga; por eso sigo con mi uniforme del Ejército Rebelde, aunque puedo venir a sentarme aquí, a nombre y representación de nuestro ejército, dentro del Claustro de Profesores. Pero ak aceptar esta designación, que es un honor para todos nosotros, quería también venir a dar nuestro homenaje, nuestro mensaje de ejército de pueblo y de ejercito victorioso».

¿Qué les pidió el Che a los estudiantes y profesores de la UCLV?

1959. Mañana del 28 de diciembre. La Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas despierta con esa rara mezcla de ansiedad y emoción, propia de quien espera un gran acontecimiento.

En las vísperas del primer aniversario del triunfo revolucionario, la universidad rendiría merecido homenaje a uno de los máximos protagonistas de aquella gesta. Ese día le sería impuesto al Comandante Ernesto Guevara de la Serna el más alto grado que confiere una universidad: el título de Doctor Honoris Causa  de la Facultad de Pedagogía.

No por legítimo y deseado, este hecho dejó de ser sorpresivo. Para merecer tal condición los méritos humanos y revolucionarios del Che eran indiscutibles, así como los perdurables lazos de afecto que lo unían a este recinto universitario desde aquellos días gloriosos de la Batalla de Santa Clara. La mayoría de los estudiantes y profesores le reciprocaban la admiración y estima. Lo inesperado de su titulación tuvo que ver con lo siguiente: por primera vez en la historia de la enseñanza superior en Cuba, una universidad confería tan elevado reconocimiento a un luchador revolucionario. ¿Y quién lo hacía? Pues nada menos que la Universidad Central de Las Villas. Este centro, a pesar de contar con una fuerza auténticamente progresista y revolucionaria, en aquellos meses iniciales de la Revolución continuó siendo, por su concepción , composición social y étnica, la universidad elitista, creada en primer lugar, para satisfacer intereses y necesidades de clase, y como era de esperar, en ella subsistían elementos reaccionarios y, en algunos casos, abiertamente contrarrevolucionarios.

En el vórtice de una implacable lucha de clases, el reconocimiento al Che se vislumbraba como un claro presagio de múltiples transformaciones revolucionarias de la Universidad Cubana.

Del seno de la combativa Escuela de Pedagogía surgió la propuesta del título honorífico, encabezada por los doctores Séntola Belén Ribalta Suárez y Emilio Plana Ruiz; este último, encargado de pronunciar las palabras de elogio en el acto de investidura. Oficiarían como padrinos de la ceremonia los doctores Gertrudis Jiménez Ríos y Antonio Ginzo.

Cumpliendo con los trámites de rigor, el Acuerdo Número 55 del Claustro de Profesores de la Escuela de Pedagogía fue valorado por el Consejo Universitario, que lo ratificó en sesión del 1ro de diciembre de 1959, dejando constancia de su Acuerdo Número 890 en los términos siguientes: Conceder al Doctor Ernesto Guevara de la Serna el Título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía de esta Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas.

La noche de la envestidura este teatro universitario se hallaba abarrotado. Previamente, se había difundido la noticia por los medios de prensa locales y del país, y realizado un ensayo general del acto. El Che llegó acompañado por el profesor de Geografía de la Facultad de Filosofías y Letras de esta Universidad, Capitán Antonio Nuñez Jiménez — Profesor de Mérito de la UCLV— y por el rector, doctor Mariano Rodríguez Solveira.

El Comandante Guevara vestía su acostumbrado uniforme verde olivo, tocado con austera boina negra, que remata una estrella de bronce. El Comandante Guerrillero recibió el título, el birrete y la lustrosa toga negra con alzacuellos color azul ultramar, símbolo de la Escuela de Pedagogía. Las palabras pronunciadas por el Che en agradecimiento a la Universidad, se correspondían con su brillante ejecutoria revolucionaria y reflejaban una profunda ética emancipatoria; razón por la que resultaron motivado de discusiones y debates para determinados miembros del claustro universitario, poco acostumbrados a oír hablar de pueblo dentro del recinto universitario.

¿Qué sucedió al concluir el acto? Intercambio de opiniones, reflexiones relacionadas con las palabras expresadas por el Che, sonrisas asombro en los rostros… pero sobre todo, los integrantes más reaccionarios del claustro universitario nunca llegaron a comprender qué significado tuvo la expresión del Guerrillero Heroico al decir: «… y el pueblo que ha triunfado, que está hasta malcriado en el triunfo, que conoce su fuerza y se sabe arrollador, está hoy a las puertas de la universidad, y la universidad debe ser flexible: pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo las romperá y el pintará la universidad con los colores que le parezca».

¿Y el monumento a Marta Abreu en la UCLV? (+Imágenes)

Compañeros:

Al iniciar mis palabras recordando tales vivencias, señale que la reflexión, el recuerdo y el recuento se imponen… Eso me ha sucedido en esta tarde fraternal al cumplirse 47 años de aquel histórico acto del cual fui testigo partícipe; he podido apreciar cómo en la Cuba de hoy se aplican, a través de lo que hemos denominado Batalla de Ideas, lo expresado por el Comandante Ernesto Guevara:

«… hay que trabajar con el pueblo, hay que vibrar con el pueblo, es decir, las necesidades todas de Cuba entera. Cuando esto se logre —como lo hemos logrado— nadie habrá perdido, todos habremos ganado y Cuba podrá seguir su marcha hacia el futuro con un paso más vigoroso, y no tendrá necesidad de incluir en su claustro a este médico, comandante, presidente de banco y hoy, profesor de Pedagogía, que se despide de todos».

Pero el Che sí está presente en este claustro, en el que participamos hoy, su pensamiento guía el desarrollo industrial, económico, político, social y educacional de nuestro país. Hoy me correspondió a mí por razones de edad; pero sé que muchos de los presentes al ingresar en nuestras escuelas primarias, han repetido e interiorizado, en su condición de pioneros la expresión: «Seremos como el Che».

Nos ha correspondido a todos, gracias a nuestro Poeta Nacional, invocar al Che Comandante, Amigo, y concluir con sus palabras:

Hasta la victoria siempre.

Tomado de la revista Islas número 157, julio- septiembre de 2008

 

Sobre El observador 71 Artículos
Luis Ramón Campo Yumar Licenciado en Letras en la Universidad Central de Las Villas. Espirituano de nacimiento, villaclareño por adopción. Cubano 100%

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